Al cumplir los años, aquel anciano, le preguntó al tiempo, que pasaba a su lado, ¿qué es la vida?.

El tiempo: La vida es una batalla; tu naturaleza contra ti mismo, tratando de abrir los ojos, le contestó en su huída.

El tiempo: Intentáis llenar de recuerdos el espacio que deja el torrente de cada día, pero no podéis llenar de color el vacío. Queréis congelar momentos, porque pensáis que os pertenecían, pero no se puede detener el viento, el envuelve tus manos mientras se pierde en la lejanía.

El tiempo: Os creéis sabios, mas no fue el más sabio de los hombres aquel que más conocía, sino aquel que encontró, en sí mismo equilibrio, paz, armonía. El ritmo oculto en el respirar lento, del que comprendió que existir, es suficiente razón para la vida. El grueso de una voz que cuenta una historia; la del maestro, que narra lo que ya sabía.

El anciano: Entonces, ¿soy real, soy quien soy, o quien solía?. La realidad es algo extraño, cambia según quien la mira, cuesta concentrar la vista, desconecta tus sentidos esa fuerza invisible, que te engaña, que te oculta, y te obliga a creer sus mentiras. Se amontonan los días mientras ocurren las cosas que parecían que no pasarían. Se confunden en tí mismo ambos lados del espejo, ví juventudes ajenas malcosidas en el rostro de un viejo. Pero todo soldado aprende lección por su grado, cada herida y cada paso son apuntes de algún pasado. Entre truenos la tormenta conociera tus silencios, y entre los días que pasan, encontré la música que ocultas del viento. Cuando aprendes los secretos que te esconden los tambores, nacen en ti las razones, se detiene la batalla, se silencian los cañones. Te acuerdas de quien eres, de que buscas y a que aspiras; vuelve a comenzar tu vida que creías, ya vivida.

El anciano: En ese momento deseas más que nunca no dar la lucha por perdida, descubrir aunque tardío a ese hombre sabio, escondido, en un cuerpo hecho jirones que se empapa bajo el sol esa mañana lluviosa, a mediodía. Aferrarte a aquella rama y gritar, que ahora eres consciente, ahora lo sabes: esta es mi vida, no es tuya, es mía.

El tiempo: El tiempo es inmutable, soy vacío y a la vez lleno de todo lo que ha sucedido. Lo que llamas tiempo ya ha pasado, ya ha ocurrido, ya conozco el final de cada vida que ha existido. Yo no soy tu enemigo, soy tu amigo; la batalla que luchas el tiempo ya ha decidido; eres trazos en mi lienzo, dibujos de lo acontecido, formas que dibujan los ríos, de lo que es, será, y ha sido; química de un universo donde todo muere y aún no ha nacido. Soy olas lanzadas al mar que en lo profundo del negro hablan de lo que ya ha sucedido.

El tiempo: Ya me hiciste esta pregunta, muchas veces ha ocurrido, ya conoces la respuesta, tu mejor maestro ya has sido, un susurro en el alba, un remolino en el agua, en la noche de los tiempos, que ruge en silencio infinito, se hablará de quien has sido, tú, nadie, y sin embargo, has existido. Cuando cesen los tambores, serás música en el viento.

José Alberto García Gutiérrez.

Related Post