Uno tiende a pensar que un ordenador es una máquina resolutora de problemas, estamos tan acostumbrados a ver programas de ordenador que resuelven por nosotros ecuciones, dibujan gráficas, o nos hacen la declaración de la renta que muchas veces pensamos que en ellos como entes resolutores. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, un ordenador se comporta mas como una caja negra donde unos datos de entrada se procesan mediante una serie de operaciones predefinidas en la salida esperada, eso sí, efectuando bloques de millones y millones de cálculos pre-programados por sus creadores. En muchas ocasiones esta enorme capacidad de cálculo es lo que permite la resolución de problemas complejos, dando lugar a lo que se conoce como estrategias de fuerza bruta. Existen sin embargo problemas cuya complejidad hace que sean inabarcables incluso en los potentes ordenadores de hoy día. Quienes se dedican a la computación saben que estos problemas son mucho más frecuentes de lo que cabría pensar. Por ejemplo, el protocolo SSL, que utilizan las páginas seguras en internet se considera un método de cifrado seguro ya que si nos propusiéramos romperlo con un ordenador estándar, necesitaríamos de un tiempo de computo comparable al tiempo que lleva existiendo el universo.

Sin embargo en ocasiones, algunos de estos problemas pueden ser  abordados mediante técnicas heurísticas. Una técnica heurística es una técnica de búsqueda de soluciones que se emplea cuando es imposible, incluso para un ordenador, considerar todas las posibilidades.  La existencia de estas técnicas es posible gracias a que normalmente  casi nunca se realiza una búsqueda completamente ciega sobre el espacio de soluciones de un problema. El modo de funcionar de las heurísticas tiene mucho que ver con un juego de exploración y el descubrimiento. La idea subyacente, es que si somos capaces de guiar la búsqueda de forma que nos sea posible descartar aquellas ramas del árbol de soluciones que de ninguna forma van a conducir a buenas soluciones, las que sabemos que serán malas, o poseemos cierta intuición o conocimiento de forma que podemos tener cierta idea de que ramas son mas prometedoras, entonces, podremos llegar a alcanzar buenas soluciones (que no la mejor) en un tiempo razonable, aunque en ultima instancia, la calidad de nuestra solución dependerá de lo buena que era nuestra estimación (esta ‘intuición’ se conoce como función heurística). El término heurístico deriva del griego heuriskein que significa descubrimiento y constituye una importante rama de investigación en computación y algorítmia.

A veces creo que este mismo concepto podría expandirse a la totalidad de nuestra vida. Podemos definir la vida como un problema complejo, donde interaccionan tantas cosas en tantos niveles que nos es imposible tratar la realidad tal como es. Por eso creamos simplificaciones de ella. Si simplificamos lo suficiente podemos reducir nuestra vida a un árbol de decisiones sobre un espacio de variables discretas y de esta forma, nuestra experiencia vital quedaría representada como un recorrido en su árbol de soluciones. Las personas somos incapaces de vivir lo suficiente como para expandir todas las ramas, así que nos basamos en nuestro conocimiento del problema, que viene condicionado por nuestras creencias, las enseñanzas que nos dan, nuestra moralidad o nuestro carácter. Sirviéndonos de esto confeccionamos nuestra función heurística, evaluando cada rama del árbol en función del beneficio que nos reporta. Todos queremos ser felices, ser reconocidos, viajar, estudiar, sentirnos realizados.. unas ramas incrementan una cosa y otras incrementan otras. Pero todas estas variables están ponderadas de diferente forma en nuestra única y particular función de la vida. Dependiendo de como de buena sea la función que elegimos, llegaremos a una buena solución, un máximo global, o nos vemos atrapados en malos y mediocres máximos locales y.. como en una verdadera búsqueda algorítmica una vez que elijamos una rama, y otra, y otra mas, mas difícilmente sabremos remontar el árbol para poder cambiar de recorrido.

La vida no da ni quita oportunidades, todas las posibilidades están ahí para que las elijamos. La fatalidad no es mas que la suma de unas cuantas malas decisiones, como la muerte no es mas que la suma de unas cuantas enfermedades mal tratadas que al sumarse acaban generando un cuadro clínico complicado, que ya dificilmente podremos superar.

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Actualización Enero 2020:

Chicos, nunca subestiméis el poder del destino, porque, cuando menos lo esperas, el detalle más insignificante puede causar un efecto en cadena que cambie el rumbo de vuestras vidas.
Ted Mosby, «Cómo conocí a vuestra madre».

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