Me apetece escribir. parte 2

Eric abrió los ojos, el cielo estaba lleno de estrellas..

-Configuración Diurna!- Dijo en voz todavía temblorosa

Las estrellas desaparecieron en un parpadeo oscilante y Eric y pudo ver su habitación. Allí estaba su ropa desordenada, tal como la había dejado. Ayer estaba demasiado cansado para ser ordenado. En el orden de cosas importantes de Eric quizás esa, tenía que reconocer no era su mayor prioridad.  Pero debajo de aquel aparente desorden su mente siempre corría en planos paralelos llevando una extraña pero exhaustiva organización.

 

Eric tomo su booklet, lo abrió y puso su pulgar en la parte inferior derecha. Al instante el aparato cobró vida y por un momento el material resplandeció mostrando algo parecido a las interferencias de un televisor antiguo. Entonces una voz conocida le saludó afectuosamente. Ferry! – exclamó con un susurro manchado de melancolía. Su voz siempre le retrotraía a otros tiempos. Aquel cuarto oscuro.. la mano de su abuela..Eric había sintetizado su voz poco antes de que ella enfermara. El aparato hasta entonces inanimado empezó a mostrar imágenes. En la parte derecha apareció el perfil PSC de Eric, su imagen tridimendional mostraba sus constantes, algo alteradas por la falta de sueño de las pasadas semanas. Justo debajo aparecían sus credenciales de transito y su código de autorización. Un poco más abajo el aparato mostraba algo que Eric había olvidado por completo, tenía que acudir a los juzgados la siguiente semana. Al final haber escrito en aquella revista no había resultado una idea tan maravillosa como aparentaba ser. Aquello le estaba acarreando ya demasiados problemas. A la izquierda apareció una mezcla de recortes de revistas y periódicos en la cual destacaba la portada del New Washington daily. “una sociedad perfecta es aquella que antepone el bienestar de todos al del individuo” gritaba con malhumorada voz Reinald Fanshire el candidato reformista a la cámara única. Justo debajo una flor de cerezo le recordaba su cita del Viernes. Eric puso su dedo en la flor y una serie de opciones aparecieron en semicirculo: “Activate link, Open History, Contact Information,Locate Sender,Reply”. Eric pulso sobre locate y en cuestión de segundos las cámaras de la ciudad localizaron a Elaine.

 

En unos instantes una imagen apareció en pantalla, luego otras imágenes se superpusieron a la primera y se combinaron formando la silueta de una plaza.

 

Eric no pudo evitar sonreírse… Elaine estaba allí, donde él esperaba, en aquel banco bajo el gran árbol donde Eric la había visto sentarse mañana tras mañana durante todos aquellos años y sin embargo no podía evitar conectar cada mañana a la red urbana para verla y ella como si lo intuyera siempre en un suspiro le dedicaba una tenue sonrisa. Después aspiraba hondo como si se prepara para la dura jornada, daba una última mirada a su alrededor y de un sorbo apuraba su café antes de saltar con energía y encaminarse con paso decidido al Hall del Greggory Mittle Center.

 

Aquella plaza resultaba familiar para Eric, en la esquina, un pequeño comercio le parecía a Eric tan entrañable como lo había sido siempre. Era la vieja despensa de la señora Fliman. La señora Fliman era una de esas mujeres que transmitían una extraña sensación de serenidad y confianza. Eric no sabía porque pero la señora Fliman siempre había conseguido animarle incluso en aquellos momentos en los que él se había sentido incomprendido por todos. Muchas eran las mañanas en los que había fingido interés por las antiguas recetas de bizcocho solo para pasar un rato con ella y poder hablar de cosas que parecían lejanas en un mundo apartado del mundo.

 

En aquellos  tiempos Eric trabajaba como investigador para el gobierno, su oficina estaba en el número 43, justo en aquella plaza que Eric conocía bien. Elaine trabajaba en el edificio de enfrente, era programadora de simulaciones. Cuando se conocieron ambos trabajan en el piso 21. Solían jugar a orientar las ventanas de forma que se creaban dibujos. Había un momento exacto del día en que los cristales de la cubierta puestos en cierta posición descomponían la luz en colores que rebotaban sobre las paredes de la oficina de Elaine. Eric le llamaba su momento arcoíris… y no importaba cuan ocupada estuviera, ella siempre contestaba. Apartaba la mirada de aquellos monitores y le devolvía una mirada de ternura. Había llegado pronto a la oficina… Eric pulso sobre “fix location” y se levantó apresuradamente.

 

Arcoiris sobre papel

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